nuestro método «CONFÍA»

Me habrás “leído hablar” a menudo que para una correcta planificación financiera, hemos de partir de un conocimiento previo de la situación de la persona, así como los objetivos que éste persigue con dicha planificación. También me gusta decir que los Planificadores Financieros somos a tus finanzas, lo que el médico de familia es a tu salud: sin un diagnóstico previo, no tiene sentido iniciar un tratamiento.

Y el nombre de nuestro método, CONFÍA, es un acrónimo que, describiendo cada fase de dicho conocimiento, resume a la perfección la base de la relación de un cliente con su Planificador Financiero: LA CONFIANZA.

Pero confianza mutua, no nos equivoquemos…está muy bien que yo tenga que dar una imagen “respetable, profesional y creíble” pero si tú no pones todas las cartas sobre la mesa, si no te “abres”, el resultado nunca será óptimo.

Quiero que entiendas con esto, que no es lo mismo buscar soluciones a una persona de 28 años, soltero, sin hijos, con salario medio, sin hipoteca y que su prioridad ahora es viajar por el mundo, que una persona de 58 años, con su vivienda pagada, hijos “encarrilados” (vease, independientes económicamente) y que su prioridad, en esta fase de su vida, es, ahora sí, empezar a pensar más en él y conseguir que el día que se jubile pueda hacerlo con un nivel de vida similar al actual y, si, además, puedo facilitar que el día que yo falte, los míos lo tengan más fácil para hacerse con mi patrimonio sobrante con el mínimo coste fiscal, pues mejor que mejor.

La estrategia y, en consecuencia, las herramientas, a aplicar en cada caso han de adaptarse a esa realidad. Por eso, no entiendo cuando contacto contigo y me dices aquello de “mándame una propuesta y ya me la miro”. Una propuesta…¿de qué? Si quiero saber cuánto ganas, por cuánto cotizas, si tienes hijos, si pagas mucho de IRPF, si tienes seguro de vida, si quiero saber cómo (y cuánto) ahorras, si tienes plan de pensiones…créeme, no es por chafardeo, que para eso ya está Tele5.

Yo necesito saber de tí, tomar café contigo y que, de una forma informal pero precisa, yo pueda detectar cómo puedo ayudarte, qué te preocupa (poder pagar unos buenos estudios a tus hijos, la jubilación, disponer de un fondo de reserva por si mañana mis hijos se han de hacer cargo de mí…o, simplemente  -como está haciendo ahora la banca-, hacerte más fácil ahorrar cada mes para que consigas comprar esa moto que tanto “mola”), y cómo ir cubriendo esas preocupaciones para que no te quiten el sueño, corrigiendo, además, periódicamente, posibles desviaciones sobre la consecución de esos objetivos marcados o introduciendo cambios que, sí o sí, se dan a lo largo de nuestra vida (ampliación de familia, divorcio, cambios laborales o, por qué no, que te haya tocado la Euromillón) y que han de hacer replantear nuestra planificación previa.

Espero que, como cada semana, estas líneas te hagan, cuanto menos, reflexionar y que entiendas un poco más por qué todos deberíamos disponer de un planificador financiero de confianza cerca, y por qué este ha de saber de tí más que mucha gente de tu entorno, que para eso está el secreto profesional y la discrección.

¿Quedamos la semana próxima para otro café?

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